HACERSE HOMBRE: ALGUNAS REFLEXIONES DESDE LAS MASCULINIDADES
Ernesto VASQUEZ DEL AGUILA
INTRODUCCIÓN
La mayoría del material empírico en el cual se basa este artículo ha sido recolec-tado a través de trabajo etnográfico, historias de vida y entrevistas en profundidad con varones latinoamericanos. En todo este trabajo, la calidad de las interacciones entre investigador y entrevistados ha estado en el marco de un enfoque reflexivo sobre la importancia de tomar en cuenta las identidades sociales y el rol de la posi-cionalidad del investigador en el campo (Salzman, 2002).
1. EL CAMINO A HACER HOMBRE
Estudios etnográficos en diversas culturas muestran una serie de rituales que ado-lescentes y jóvenes varones tienen que atravesar para convertirse en adultos. Desde pruebas donde la tolerancia al dolor está presente, ceremonias colectivas de circun-cisión hasta la llamada pedagogía homosexual, en la que se pasa de la niñez a la adultez a través de prácticas sexuales con otros varones adultos de la comunidad que actúan como “pedagogos” de estos jóvenes en su camino a hacerse hombres (Gutmann, 1997; Herdt, 1994).
Las representaciones sociales de la identidad de género y de la identidad sexual empiezan a ser internalizadas con las vivencias más tempranas de la niñez, en un proceso continuo a lo largo de toda la vida de los sujetos, por lo que los contenidos que se interioricen de los agentes de socialización estarán en constante conforma-ción y recreación a lo largo de todo el ciclo vital.
Diversos autores reportan el comando social instaurado en diferentes contextos culturales para que los varones no expresen emociones consideradas femeninas como el miedo o la duda, ni ciertas formas de intimidad con otros varones que podrían poner en duda su heterosexualidad.
La masculinidad hegemónica es una representación ideal de ser hombre, en torno a la cual los varones construyen su identidad de género
La existencia de esta versión hegemónica de masculinidad crea la imagen de un “hombre de verdad”, alguien que está por encima no sólo de mujeres sino también de otros hombres, es decir, un ideal de identidad que funciona como identidad de fachada más que como algo real. Este modelo de masculinidad que ocupa la posición privilegiada en un modelo dado de relaciones de género es un proceso que implica cuatro dimensiones: hege-monía, por la cual, en un momento histórico dado, una forma de masculinidad se acepta como el comportamiento socialmente valorado por sobre las otras; subordi-nación, en la que las masculinidades heterosexuales oprimen y convierten en ilegítimas y repudiadas las masculinidades homosexuales.
2. LA CASA Y LA CALLE EN LOS PROCESOS DE HACERSE HOMBRE
Analizar el ámbito doméstico donde el varón desempeña roles y relaciones diferen-ciadas nos permite acceder no sólo al proceso de configuración de muchas de las representaciones de la masculinidad, sino que también nos posibilita analizar la forma en que se afirman o cuestionan las bases de la identidad masculina, especial-mente en lo referido a la sexualidad. El espacio doméstico provee los primeros mensajes de masculinidad y sexualidad y es ahí donde se sientan las bases para la constitución de las identidades de los sujetos.
La casa es el espacio de la familia, donde los integrantes se perciben como “mi gente”, los “míos”, otorgando una identidad al grupo familiar.
El aspecto más sublime de esta masculinidad son los valores morales, que se espera sean el guión que los varones actualizarán en su vida pública y privada. Estos valores buscan hacer del varón un “hombre de bien”
La transición del mundo de la casa al mundo público o de la calle, implica adap-tarse a un mundo imprevisto y accidentado, donde los niños tienen que descubrir y aprender a convivir con reglas y jerarquías diferentes a las de la casa. Más que espacios distintos, la casa y la calle nos remiten a guiones sociales, ideologías y valores que en algunos casos son sólo válidos para estos espacios, que pueden funcionar como subculturas, y en otros funcionan como prolongación de una de ellas.
A diferencia de la socialización impartida en la familia, en espacios como el co-legio y el grupo de pares, los sujetos ya tienen los cimientos de su identidad consti-tuidas y los nuevos contenidos no son la realidad en sí misma, pues el sujeto es más consciente de estos procesos y puede contrastar los valores y la moral de otros agentes socializadores.
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3. EL GRUPO DE PARES Y LOS RITUALES DE LA MASCULINIDAD
Por lo general el grupo de pares está conformado por un grupo de amigos del mis-mo rango etáreo y posibilita el inicio de relaciones más democráticas que las exis-tentes entre padres e hijos. Estas relaciones están basadas en amistad y empatía más igualitarias, con interacciones entre los sujetos en los que se pueden sopesar y cuestionar las reglas de conducta “naturalizadas” en el espacio familiar. La impor-tancia del grupo de pares en las sociedades occidentales modernas en la formación y comportamiento de los niños y adolescentes varones al separarlos del ámbito fami-liar, radica en introducirlos de lleno en los ámbitos masculinos por excelencia: la calle y el espacio público.
Los varones participan en una cultura de beber alcohol que premia a los que saben tomar “como hombres” y censura a los que fallan. Por otro lado, en cuanto a la fortaleza física, lo más importante es sobresalir en deportes considerados masculinos como el fútbol (Archetti, 2001), donde la expectativa no es ser un experto en deportes, sino participar activamente en ellos sin dar muestras de temor por la rudeza del juego.
El alardeo de grupo tiene otra función muy importante en esta producción de masculinidad: la cohesión y la constitución de identidad masculinas. Niños, adolescentes y hombres adultos aprenden que para convertirse en hombres tienen que rechazar y repudiar la femini-dad y la homosexualidad. El alardeo de grupo tiene otra función muy importante en esta producción de masculinidad: la cohesión y la constitución de identidad masculinas. Niños, adolescentes y hombres adultos aprenden que para convertirse en hombres tienen que rechazar y repudiar la femini-dad y la homosexualidad.
El alardeo de grupo tiene otra función muy importante en esta producción de masculinidad: la cohesión y la constitución de identidad masculinas. Niños, adolescentes y hombres adultos aprenden que para convertirse en hombres tienen que rechazar y repudiar la femini-dad y la homosexualidad. El alardeo de grupo tiene otra función muy importante en esta producción de masculinidad: la cohesión y la constitución de identidad masculinas. Niños, adolescentes y hombres adultos aprenden que para convertirse en hombres tienen que rechazar y repudiar la femini-dad y la homosexualidad.
4. DISCURSOS EMERGENTES SOBRE MASCULINIDAD
Niños, adolescentes y jóvenes de sociedades
urbanas invierten un tiempo considerable consumiendo estos medios, los cuales
ofrecen un espacio privilegiado para analizar la conformación de sus
identidades modernas.
Los medios de comunicación producen y reproducen
modelos de masculinidad refuerzan los discursos hegemónicos y cuestionan estos
ideales de actuación ofreciendo modelos y mensajes alternativos de
masculinidad.
La autoimagen masculina para el cortejo y
la conquista de parejas sexuales sufre un desplazamiento de imágenes de varones
exentos de exigencias de cuidado estético, hacia varones preocupados por una
imagen más cercana a la “metrosexualidad”
Las adolescentes y jóvenes de sociedades
urbanas occidentales presentan discursos emergentes de sexualidad y
masculinidad que cuestiona los límites de la masculinidad hegemónica (Allen
2003 y Redman 2001).
Estos discursos y prácticas emergentes nos
alertan sobre la necesidad de considerar los cambios en las masculinidades y
prestar atención a las tensiones entre versiones emergentes y hegemónicas de
las mismas.
5. A MODO DE CONCLUSIONES
Los adolescentes y varones aprenden desde
muy temprana edad que la sexualidad masculina se constituye en torno a
fronteras delimitadas que actúan como un repudio a lo que se considera dominio
de lo abyecto, de aquello que un varón, para ser valorado como tal, no debe cruzar más: la feminidad y la
homosexualidad pasiva.
Mientras que algunos varones cumplen
exitosamente las pruebas e imperativos de masculinidad y sexualidad hegemónicas;
otros varones, en cambio, viven esta situación como prueba inalcanzables y la
amenaza en convertirlos en masculinidades fallidas.
. La masculinidad es algo que los niños y
adolescentes tienen que ganar a través de pruebas y ritos de pasaje al “mundo
de hombres” a través de la demostración de ciertos logros que demuestra la
adquisición de una masculinidad valorada por su grupo social.
La heterosexualidad normativa es central en
la constitución de la masculinidad, pues independientemente de su orientación
sexual, niños y adolescentes aprenden que ser hombre es demostrar gestos
rituales que la confirmen.
En consecuencia, a partir de la revisión de
la literatura y de mis propios trabajos sobre masculinidad y sexualidad con
varones latinoamericanos, considero que existe cinco mecanismos y principales
en el proceso de hacerse hombre:
- El rechazo del mundo femenino y actitudes consideradas femeninas.
- El rechazo de la homosexualidad pasiva y un manejo adecuado de la homofobia y el homoerotismo.
- El desempeño sexual heterosexual y alardeo sobre estas performancias.
- La toma de riesgos y los gestos de violencia.
- La incorporación de valores morales.
Los adolescentes y jóvenes
varones tienen que aprender que este difícil camino de hacerse hombres su tarea
más importante es integrar estas contradicciones inherentes a la masculinidad.
COMENTARIO
Nuevamente se esta da dando el perfil del hombre y este es educado con tal desde muy pequeñito para que que cuando sea grande se muestre de una manera inadecuada creyendo que el es el que va a mandar en todo y que el siempre sera el centro de atención.Me parece algo muy malo seguir alimentando a todo esto me pregunto ¿Hasta cuando se seguirá con esto?
GLOSARIO
- Hegemonía: Al dominio de una entidad sobre otras de igual tipo. Se puede aplicar a diversas situaciones con el mismo significado: un bloque de naciones puede tener hegemonía gracias a su mayor potencial económico, militar o político, y ejerce esa hegemonía sobre otras poblaciones, aunque estas no la deseen. Por «hegemonía mundial» se entiende el dominio del mundo por parte de una sola nación o un grupo de naciones.
- Imperativo: su origen en el latín imperatīvus, el término imperativo describe a quien impera o es capaz de mandar o dominar. Por citar algunos ejemplos de uso: “Mi jefe es un hombre imperativo que no acepta sugerencias ni consejos”, “A veces hay que ser más imperativo en la vida”, “Necesitamos un entrenador imperativo, capaz de tener a los jugadores más jóvenes bajo control”.
- Emergente: un sistema cuyas propiedades o procesos no son reducibles a las de sus partes constituyentes.
- Homofobia hace referencia a la aversión,obsesiva contra hombres o mujeres homosexuales, aunque generalmente también se incluye a las demás personas que integran a la diversidad sexual, como es el caso de las personas bisexuales otras sexuales, y las que mantienen actitudes o hábitos comúnmente asociados al otro sexo, como los metrosexuales y los hombres con ademanes tenidos por femeniles o las mujeres con ademanes tenidos por varoniles. El adjetivo es «homófobo» u «homofóbico».














