lunes, 28 de abril de 2014

EL PENSAMIENTO HETEROSEXUAL Y OTROS ENSAYOS

 EL PENSAMIENTO HETEROSEXUAL Y OTROS  ENSAYOS 

(Monique Wittig)


LA  CATEGORÍA DE SEXO

La continua presencia de los sexos y de los esclavos y los amos provienen de la misma creencia. Como no existen esclavos sin amos, no existen mujeres sin hombres. La ideología de la diferencia sexual opera en nuestra cultura como censura, en la medida en la que oculta la oposición que existe en el plano sexual social entre los hombres y las mujeres poniendo a la naturaleza como su casa. Masculino / Femenino, macho / hembra son categorías que sirven para  disimular  las diferencias de la: 






Solo hay un sexo que es oprimido y otro que oprime.                             Comprender la sociedad en términos dialécticos materialistas consiste en captar las oposiciones entre clases término a término y reunirlas en un miso vínculo que es también una resolución con de las contradicciones a partes. 



El pensamiento dominante se niega a analizarse a sí mismo para comprender aquello que lo pone en cuestión. Mientras no aya una lucha entre mujeres, no habrá conflictos entre los  hombres y  las mujeres. El destino destino de las mujeres es aportar tres cuartas partes del trabajo en la sociedad, trabajo al que hay que añadir trabajo corporal de la producción según la tasa preestablecida de la demografía. Ser asesinada y mutilada, ser torturada y maltratada física y mentalmente; ser violada, ser golpeada y ser forzada a casarse, éste es el destino de las mujeres.




El pensamiento dominante afirma que existe un " ya ahí " de los sexos, algo que precede a cualquier pensamiento, a cualquier sociedad. Este pensamiento es el pensamiento de los que gobiernan a la mujeres, basándose en el predominio de la diferencia que es el pensamiento de la dominación. La dominación suministra alas mujeres un conjunto de hechos, de datos, de aprioris, por muy discutibles que sean, forman una enorme construcción política, una prieta red que lo cubre todo, nuestros pensamientos, nuestros   actos.

Los sexos, a pesar de su diferencia " constitutiva"  a categoría. El conjunto de sus discursos es reforzado constantemente en todos los niveles de la realidad social y oculta la realidad política de la subyugación de un sexo por otro.
La categoría de sexo es una categoría que funda sociedad en cuanto heterosexual. La categoría de sexo es la categoría que establece como "natural" la relación que esta en la base de la sociedad. La categoría de sexo es el producto de la sociedad heterosexual que impone a las mujeres la obligación absoluta de reproducir "la especie". La categoría de sexo es el producto de la sociedad heterosexual que hace de la mitad de la población seres sexuales donde el sexo es una categoría  dela cual las mujeres no pueden salir, para los hombres y ellas, senos, nalgas, deben ser visibles. 
Esta categoría es totalitaria que para aprobar su existencia tiene sus inquisidores, su justicia, sus tribunales, su conjunto de leyes, sus terrores, sus torturas, sus mutilaciones, sus ejecuciones, su policía. También denomina la esclavitud para las mujeres.

 Sin embargo, gracias a la abolición de la esclavitud, la "declaración" del "color" se considera ahora una discriminación. pero esto no ocurre en el caso de la "declaración" del "sexo", algo que ni siquiera las mujeres han pensado en abolir. 


















NO SE NACE MUJER

Cuando se analiza la opresión de las mujeres con un enfoque materialista y feminista, se destruye la idea de que las mujeres son un grupo natural, es decir "un grupo racial de un tipo especial". Una sociedad lesbiana rebela pragmáticamente que esa separación de los hombres de que las mujeres han sido objeto, es política y muestra que hemos sido ideológicamene reconstruidas como un grupo "natural"

Simone de Beauvir dijo: «no se nace mujer, se llega a serlo. No hay ningún destino biológico, psicológico o económico que determine el papel que las mujeres representan en la sociedad: es la civilización como un todo la que produce esa criatura intermedia entre macho y eunuco, que se califica como femenina»

Para mí, esto no podrá constituir nunca un punto de partida para un análisis lesbiano de la opresión de las mujeres, porque se presupone que la base o el origen de la sociedad humana esta fundamentando necesariamente  en la heterosexualidad. El matriarcado no es menos homosexual que el patriarcado: solo cambia el sexo del opresor.



MATRIARCADO

PATRIARCADO













Y, aunque en una sociedad lesbiana los hechos y las formas de vida contradigan esta teoría,  hay lesbianas que afirman que " las mujeres y los hombres pertenecen a rasas o especies distintas: los hombres son biológicamente inferiores que las mujeres; la violencia de los hombres es un fenómeno inevitable"





Para lograr este control las mujeres tendrán que abstraerse de la definición «la-mujer» que les es impuesta.el opresor impone sobre los oprimidos: el «mito de la mujer» La marca no preexiste a la opresión: Colette Guillaumin ha demostrado que, antes de la sociedad socio-económica de la esclavitud negra, el concepto de raza no existía.
Sin embargo, hoy, nociones como raza y sexo son entendidas como un dato "inmediato", "sensible", un conjunto de "características físicas", que pertenecen a un orden natural.

Tener una conciencia lesbiana se supone no olvida nunca hasta que punto ser "la - mujer" era para nosotros algo " contra natural", algo limitador, totalmente opresivo y destructivo en los viejos tiempos anteriores al movimiento de liberación de las mujeres. Era una construcción política y aquellas que resistían eran acusadas de no ser " verdaderas mujeres"

Esto es imposible, y una característica de la opresión de las lesbianas consiste, precisamente, en que colocamos a las mujeres,fuera de nuestro alcance, ya que las mujeres pertenecen a los hombres. Así una lesbiana debe ser cualquier otra cosa, una no-mujer, un no-hombre, un producto de la sociedad y no de la naturaleza, por que no hay naturaleza en la sociedad.

Nos levantamos para luchar por una sociedad sin sexo; ahora nos encontramos presas en la trampa familiar de que " ser mujer es maravilloso". Simone de Beauvoir precisamente la falsa conciencia que consiste en seleccionar  de entre las características del mito (que las mujeres son diferentes de los hombres) aquellas que parecen agradables,y utilizarlas para definir a las mujeres. Utilizar eso de que «es maravilloso ser mujer», supone asumir, para definir a las mujeres, los mejores rasgos, que la opresión nos ha asignado, y
supone no cuestionar radicalmente las categorías «hombre» y «mujer», que son categorías políticas.

¿ QUÉ SIGNIFICA SER FEMINISTA? 

Feminismo contiene la palabra «fémina» («mujer»), y significa: alguien que lucha por las MUJERES. Elegimos llamarnos «feministas» hace diez años, no para apoyar o fortalecer el mito de la mujer, ni para identificarnos con la definición que el opresor hace de nosotras, sino para afirmar que nuestro movimiento tiene una historia y para subrayar el lazo político con el primer movimiento feminista.
feministas de esta primera ola se encontraron frente a un callejón sin salida. sin razones para continuar luchando. Ellas sustentaban el principio ilógico de la «igualdad en la diferencia», una idea que hoy está renaciendo Cayeron en la trampa que hoy nos amenaza otra vez: el mito de «la-mujer». Es nuestra tarea histórica, y sólo nuestra, definir en términos materialistas lo que llamamos opresión, analizar a las mujeres como clase, lo que equivale a decir que la categoría «mujer» y la categoría «hombre», son categorías políticas y económicas y que, por tanto, no son eternas. Nuestra lucha intenta hacer desaparecer a los hombres como clase, no con un genocidio, sino con una lucha política. Cuando la clase de los «hombres» haya desaparecido las mujeres como clase desaparecerán también, porque no habrá esclavos sin amos. Nuestra primera tarea, me parece, es siempre tratar de distinguir cuidadosamente entre las «mujeres» y "la-mujer", el mito. Porque la «mujer» no existe para nosotras: es solo una formación imaginaria, , mientras que las «mujeres» son el producto de una relación social. Hemos sentido esto claramente cuando rechazábamos que nos llamaran «movimiento de liberación de la mujer» y destruir el mito dentro y fuera de nosotras. La
«mujer» no es cada una de nosotras, sino una construcción política e ideológica que niega a "las mujeres"

Primero se tendrá que matar el mito de «la-mujer», incluyendo sus rasgos más seductores (pienso en Virginia Wolf cuando decía que la primera tarea de una mujer escritora es «matar al ángel del hogar»). No hay lucha posible para alguien privado de una identidad; carece de una motivación interna para luchar, porque, aunque yo sólo puedo luchar con otros, primero lucho para mí misma.


El marxismo, último avatar del materialismo, la ciencia que nos formó políticamente, no quiere saber nada sobre el «sujeto». El marxismo rechazó el sujeto trascendental, la «pura» conciencia, el sujeto «en sí» como constitutivo del conocimiento.

Marx, en La ideología alemana, dice, precisamente, que los individuos de la clase dominante también están alienados, aun siendo ellos mismos los productores directos de las ideas que alienan a las clases oprimidas por ellos. El marxismo ha negado a los integrantes de las clases oprimidas el atributo de sujetos. Al hacer esto, el marxismo, a causa del poder político e ideológico que esta «ciencia revolucionaria» tuvo inmediatamente sobre el movimiento obrero y los otros grupos políticos. Para las mujeres Para las mujeres, el marxismo tuvo dos consecuencias. Les hizo imposible tomar conciencia de que eran una clase y por lo
 No se nace mujer tanto les impidió constituirse como clase durante mucho tiempo, dejando la relación «mujeres/hombres» fuera del orden social, haciendo de ella una relación «natural» —sin duda, la única relación n vista de esta manera por los marxistas, junto con la relación
entre mujeres e hijos—, y ocultando finalmente el conflicto de clase entre hombres y mujeres tras una división natural del trabajo.

En la práctica Esto significa que, para los marxistas, las mujeres pertenecen ya sea a la clase burguesa o a la clase obrera. Cuando descubrimos que las mujeres son objeto de opresión y apropiación, en el momento
exacto en que somos capaces de reconocer esto, nos convertimos en sujetos en el sentido de sujetos cognitivos, por medio de una operación de abstracción.

Pero destruir «la-mujer» no significa que nuestro propósito sea la destrucción física del lesbianismo simultáneamente con las categorías de sexo, porque el lesbianismo ofrece, de momentos, la única forma social en la cual podemos vivir libremente. Además, lesbiana es el único concepto que conozco que está 
mas allá de las categorías de sexo (mujer y hombre), pues el sujeto designado (lesbiana) no es una mujer ni económicamente, ni políticamente, ni ideológicamente.

Y esto sólo puede lograrse por medio de la destrucción de la heterosexualidad como un sistema social basado en la opresión de las mujeres por los hombres, un sistema que produce el cuerpo de doctrinas de la diferencia entre los sexos para justificar esta opresión.


PENSAMIENTO HETEROSEXUAL

Estos últimos años, en París, la cuestión del lenguaje como fenómeno ha dominado los sistemas teóricos modernos, las ciencias llamadas humanas, y ha penetrado en las discusiones políticas de los movimientos de lesbianas y de liberación de las mujeres. Se trata de un campo político importante en el que lo 
que se juega es el poder o, más bien, un entrelazamiento de 
poderes porque hay una multiplicidad de lenguajes que producen constantemente un efecto en la realidad social. La importancia del lenguaje en cuanto tal como asunto político sólo ha aparecido recientemente.

Así, el mundo entero es sólo un gran registro en el que vienen a inscribirse los lenguajes más diversos, como el lenguaje del Inconsciente, el lenguaje de la moda, el lenguaje del intercambio de las mujeres en el que los seres humanos son literalmente los signos que sirven para la comunicación. Estos lenguajes, o más bien estos discursos, se ensamblan unos con otros, se interpretan, se soportan, se refuerzan, su autoengendran y engendran otros. La lingüística engendra la semiología y la lingüística estructural, la lingüística estructural engendra el estructuralismo, el cual engendra el Inconsciente Estructural. el comienzo del siglo XX todo un arsenal de invariantes: el célebre e lenguaje simbólico que tiene la ventaja de funcionar a partir de poquísimos elementos ya que, como los dígitos (0-9), los símbolos que la psique produce«inconscientemente» son muy 
poco numerosos. Resultan, pues, por vía de teorización y de terapia, muy fáciles de imponer al inconsciente colectivo e individual.Con lo que se nos enseña que el Inconsciente tiene el buen gusto de estructurarse automáticamente a partir de estas metáforas, por ejemplo el-nombre-del-padre, el complejo de Edipo, la castración, el asesinato-o-la-muerte-del-padre, intercambio. aunque el Inconsciente sea fácil de controlar, no lo será por cualquiera; lo mismo que las revelaciones místicas, la aparición de los símbolos en la psique exige interpretaciones múltiples. Sólo a ellos, los psicoanalistas, les está permitido. Y mientras el lenguaje simbólico es extremadamente pobre y esencialmente e lagunar, los lenguajes o metalenguajes que lo interpretan se desarrollan, cada uno de ellos, con un fasto, una riqueza, que sólo las exégesis teológicas de la Biblia han igualado. 



La toma de conciencia del estado de cosas general (no es que uno esté enfermo o necesite cura, es que uno tiene un enemigo) provoca generalmente por parte de los y las oprimidos/as una ruptura del contrato psicoanalítico. Esto es lo que se desprende de los testimonios, junto con la enseñanza de que el contrato psicoanalítico no era un contrato consensuado sino forzado.
Estos discursos hablan de nosotras y pretenden decir la verdad en un espacio apolítico, como si todo ello pudiera escapar de lo político en este momento de la historia, y como si en aquello que nos concierne pudiera haber signos políticamente insignificantes. Estos discursos de heterosexualidad nos oprimen en la medida en que nos niegan toda posibilidad de hablar si no es en sus propios términos y todo aquello que los pone en cuestión es enseguida considerado como «primario». Nuestro rechazo de la interpretación totalizadora del psicoanálisis los lleva a decir que no tenemos en consideración la dimensión simbólica. Estos discursos nos niegan toda posibilidad de crear nuestras propias categorías. Su acción sobre nosotras es
feroz, su tiranía sobre nuestras personas físicas y mentales es incesante.



A pesar del advenimiento histórico de los movimientos de liberación de las feministas, de las lesbianas y de los gays cuyas intervenciones ya han puesto patas arriba las categorías filosóficas y políticas de estos discursos en su conjunto, estas categorías (que fueron puestas en cuestión de este modo brutal) Las categorías de las que se trata funcionan como conceptos primitivos en un conglomerado de toda suerte de disciplinas, teorías, ideas preconcebidas, que yo llamaría «el pensamiento heterosexual» (ver El pensamiento salvaje, de Claude Lévi-Strauss). Se trata de «mujer», «hombre», «sexo», «diferencia» y de toda la serie de conceptos que están afectados por este mareaje, incluidos algunos tales como «historia», «cultura» y «real». 

El pensamiento heterosexual en su tendencia a universalizar inmediatamente su producción de conceptos, a formular leyes generales que valen para todas las sociedades, todas las épocas, todos los individuos. Es así que se habla de: el intercambio de mujeres, la diferencia de sexos, el orden simbólico, ¿/Inconsciente, ¿/Deseo, el Goce, la Cultura, la Historia, categorías que no tienen sentido en absoluto más que en la heterosexualidad o en un pensamiento que produce la diferencia de los sexos como dogma filosófico y político. Esta tendencia a la universalidad tiene como consecuencia que el pensamiento heterosexual es incapaz de concebir una cultura, una sociedad, en la que la heterosexualidad no ordenara no sólo todas las relaciones humanas, sino su producción de conceptos al mismo tiempo que todos los procesos que escapan a la conciencia.





Esto supone decir que para nosotras no puede ya haber mujeres, ni hombres, sino en tanto clases y en tanto categorías de pensamiento y de lenguaje: deben desaparecer políticamente, económicamente, ideológicamente. Si nosotros, las lesbianas y gays, continuamos diciéndonos, concibiéndonos como mujeres, como hombres, contribuimos al mantenimiento de la heterosexualidad.







A PROPÓSITO DEL CONTRATO SOCIAL


Me propongo una tarea difícil: se trata de calibrar y reevaluar la noción de contrato social como noción de filosofía política. Es una noción nacida en el siglo XVII y XVIII. Es asimismo el título de un libro de J. J. Rousseau2. Más tarde, Marx y Engels criticaron el concepto de contrato social porque no era relevante en términos de lucha de clases y por tanto no afectaba al proletariado. En ~La. ideología alemana afirman que la clase proletaria, en función de sus relaciones con la producción y el trabajo, sólo puede confrontar el orden social en masa, como un todo, y que no tiene otra opción que acabar con el estado. Según ellos, el
término «contrato social», en la medida en que implica una idea  de elección individual y de asociación voluntaria, puede aplicarse a los siervos.

Siempre he pensado que las mujeres son una clase que está estructurada de forma muy similar a como lo estaba la clase de los siervos.la estructura de nuestra clase toda entera en términos mundiales es por esencia feudal, y  codo con codo, y en las mismas personas, formas de producción y de explotación que son a la vez capitalistas y precapitalistas



Por haber empleado el término «contrato heterosexual» varias veces en mis ensayos precedentes, al mismo tiempo que por haber hablado del «contrato social en cuanto heterosexual», me siento obligada a reflexionar sobre esta noción de contrato social. ¿Por qué esta noción tiene algo de irresistible para mí cuando parece haber sido abandonada por la ciencia moderna y sito del contrato social por la historia?


GLAUCÓN:                           Pero la ciudad cuya fundación hemos estado describiendo
                             tiene su ser sólo en palabras, no existe ningún lugar en la tierra donde
                                                           se encuentre efectivamente.

SÓCRATES:                    No, pero está bosquejada en el cielo como un patrón para
                       aquél que quiera verla y, al verla, encuentre la ciudad en su interior. No
                                     importa si esta ciudad existe o existirá en alguna parte».

Pero, se quiera o no, vivimos en sociedad aquí y ahora. Es evidente que decimos que sí al vínculo social cuando asumimos las convenciones y reglas que, incluso si nunca fueron enunciadas formalmente, cada cual conoce y aplica como por arte de magia. Es evidente que decimos que sí al vínculo social cuando hablamos un lenguaje común como estamos haciendo ahora.

Sin embargo, estarían de acuerdo en que hay cierto número de actos y de cosas que se «deben hacer». Fuera de la ley y loco son los nombres que designan a los que rechazan seguir las reglas y convenciones y para los que rechazan o no pueden hablar el lenguaje común. Y esto es lo que me interesa cuando hablo del contrato social: precisamente aquellas reglas y convenciones que nunca han sido formalmente enunciadas, las reglas y convenciones que el pensamiento científico







Es en efecto mucho más simple tomar lo que llamo «contrato social» en términos de status quo. Es decir, en términos de algo que no ha cambiado, que no cambiará. Es así como nos encontramos en sus textos estas
palabras: padres, madres, hermanas, hermanos, etc. Y esas relaciones se estudian como si debieran estar ahí para siempre.


En el caso de las mujeres no podemos temer que se rebelen. Y lo que es mejor, se las ha convencido de que en el fondo deseaban aquello que se las ha forzado a hacer y de que son parte del contrato social que las excluye. Porque incluso si ellas, si nosotras, no consentimos, no podemos pensar por fuera de las categorías

El pensamiento heterosexual mentales de la heterosexualidad. Ésta ya está ahí dentro de todas las categorías mentales. Se ha introducido dentro del pensamiento dialéctico (o del pensamiento de las diferencias) como su categoría principal. Ya que incluso las categorías filosóficas abstractas actúan sobre lo real de forma social. El lenguaje proyecta haces de realidad sobre el cuerpo social marcándolo y dándole forma violentamente. Por ejemplo, el cuerpo de los actores sociales es modelado por el lenguaje abstracto (así como por lenguajes no abstractos) dado que hay una plasticidad de lo real frente al lenguaje.

Las lesbianas somos desertoras, esclavas fugitivas; las esposas desertoras están en la misma situación y existen en todos los países porque el régimen político de la heterosexualidad está presente en todas las culturas.



COMENTARIO

Estoy de acuerdo con ella por que dice la verdad las "mujeres" no podemos ser felices la sociedad desde mucho tiempo atrás nos ha creado un perfil del cual la única persona que es feliz y puede aprovecharse de eso es el hombre, esto se debe de acabar empezando por una misma.

GLOSARIO 


La Heterosexualidad.- es una orientación sexual predominante (y en muchos países también obligatoria) caracterizada por el deseo y la atracción hacia personas del sexo opuesto. Un hombre heterosexual se siente atraído por las mujeres, mientras que una mujer heterosexual siente atracción por los hombres.

El Psicoanálisis. - El objetivo del Psicoanálisis es la investigación y el posterior tratamiento de toda clase de enfermedades mentales. El Psicoanálisis se basa en el análisis de ciertos conflictos inconscientes de carácter sexual que tienen su origen en la niñez del paciente.

Exégesis.-  Es el procedimiento a través del cual se llega a comprender un texto por medio de unos métodos determinados, aplicables tanto a la interpretación del texto bíblico como de cualquier otro documento. La palabra se deriva del griego exegesis, que indica el proceso de "conducir fuera», de donde se deriva en sentido metafórico el proceso de sacar el significado de un texto siendo un procedimiento de interpretación, la exégesis está guiada por principios y criterios que regulan y orientan tal actividad; a estos principios de exégesis e interpretación se les denomina tradicionalmente hermenéutica. 

Marxismo.- Es el conjunto de movimientos políticos, sociales, económicos y filosóficos derivados de la obra de Karl Marx, economista, filósofo y periodista revolucionario alemán de origen judío,1 quien contribuyó en campos como la sociología, la economía, el derecho y la historia, y de su allegado Friedrich Engels, quien le ayudó en muchas de sus teorías. Engels acuñó el término socialismo científico para diferenciar el marxismo de las corrientes socialistas anteriores englobadas por él bajo el término socialismo utópico. También se emplea el término socialismo marxista para referirse a las ideas y propuestas específicas del marxismo dentro del marco del socialismo.

El Feminismo.- es un conjunto heterogéneo de ideologías y de movimientos políticos,culturales y económicos que tienen como objetivo la igualdad de derechos entre varones y mujeres,así como cuestionar la dominación y la violencia de los hombres sobre las mujeres y la asignación de roles sociales según el género.


El Machismo.- es una ideología que engloba el conjunto de actitudes, conductas, prácticas sociales y creencias destinadas a promover la negación de la mujer como sujeto indiferentemente de la culturatradiciónfolclore o contexto. Para referirse a tal negación del sujeto, existen distintas variantes que dependen del ámbito que se refiera, algunos son familiares (estructuras familiares patriarcales, es decir dominación masculina), sexuales (promoción de la inferioridad de la sexualidad femenina como sujeto pasivo o negación del deseo femenino), económicas (infravaloración de la actividad laboral, trabajadoras de segunda fila o inferioridad de sueldos), legislativas (no representación de la mujer en las leyes y por tanto, no legitimación de su condición de ciudadanas, leyes que no promuevan la protección de la mujer ni sus necesidades), intelectuales (inferioridad en inteligencia, en capacidad matemática, en capacidad objetiva, en lógica, en análisis y tratada como astucia, maldad, subjetiva, poco coeficiente intelectual), anatómicas (supremacía de la fuerza física masculina o una exageración de diferencia, poca importancia al parto, poco papel en la reproductividad biológica), lingüísticas (no representación de la mujer en el lenguaje), históricas (ocultación de mujeres importantes dentro de la historia de la humanidad), culturales (representación de la mujer en los medios de comunicación como un cuerpo haciendo de ella misma un objeto en vez de un ser humano, espectaculación, portadora del placer visual para la mirada masculina), académicas (poca importancia a estudios de género, no reconocimiento de la importancia del tocado feminismo), etc.

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